Señor Vicepresidente de la República en el acto inaugural de la III Cumbre Mundial del Cacao – Centro de Convenciones de Guayaquil
Estimadas amigas, estimados amigos, personalidades que visitan nuestro país atraídos por el famoso nombre de nuestro cacao, cuya calidad, finura y aroma se extienden sólidamente por los confines del planeta:
En primer lugar, extiendo mi saludo a los organizadores de esta III Cumbre Mundial del Cacao: Asociación Nacional de Exportadores e Industriales de Cacao del Ecuador (ANECACAO), Asociación de Productores de Cacao Fino y de Aroma (APROCAFA), EXPOPLAZA, PROECUADOR, Ministerio de Agricultura, Ganadería y Pesca (MAGAP). Este vento estimula y promociona a nuestros productores y exportadores de cacao y de café, quienes, en este momento, enfrentan dificultades por las intensas lluvias en nuestro Litoral, como preludio de la llegada del Fenómeno de El Niño.
Pero nuestros campesinos no están solos. Ellos saben perfectamente que de su lado tienen al Gobierno de la Revolución Ciudadana: hace pocos días, el 27 de agosto, declaramos en emergencia fitosanitaria a los sectores cacaotero y cafetalero del país. Esta medida preventiva regirá hasta diciembre del 2015, ante las prolongadas lluvias que provocaron el brote del hongo de la Monilla. Al momento se han perdido más de 10 mil toneladas de cacao, 4% del total previsto para este año. En este escenario, nuestra estrategia preventiva evitará que se afecte toda la producción. El control fitosanitario incluye: i) campaña de sensibilización sobre el efecto dañino de la Monilla; ii) capacitación del personal técnico; iii) entrega de kits orgánicos para que los agricultores controlen la plaga. El Gobierno destinó 4 millones de dólares para atender esta emergencia. Así actúa nuestro Régimen: sobre la marcha de los acontecimientos, previniendo y no lamentando. Porque el incremento de las lluvias, si se toma este tipo de medidas, será una oportunidad inclusive para llegar a cifras record en producción.
En este contexto, es gratificante recibir a las delegaciones de: Brasil, Trinidad y Tobago, EEUU, Colombia, Perú, Israel, Holanda, México. Y a los empresarios que participarán en las ruedas de negocios, provenientes de: Alemania, Argentina, Australia, Bélgica, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, China, Corea del Sur, Dinamarca, Eslovaquia, EEUU, Francia, Italia, Holanda, Japón, México, Reino Unido, Suecia, Turquía y Uruguay.
Sean ustedes, bienvenidos. Hoy que se habla con intensidad sobre la importancia, efectividad y eficiencia de las alianzas público-privadas en el Ecuador, este evento nos sirve a todos de ejemplo a seguir.
- Antecedentes
Muchos de los aquí presentes lo saben, pero conviene remarcarlo para que nuestros visitantes lo comprendan mejor y nunca olvidemos: el cacao es uno de los productos ecuatorianos emblemáticos que representa más que toneladas de exportación o divisas para el país (por cierto, dos elementos importantes para nuestro desarrollo). El cacao, amigas y amigos, forma parte del ADN productivo de nuestro país. Esto quiere decir que este noble producto, que surge de nuestras fértiles tierras, gracias al esfuerzo de más de 100 mil trabajadores del campo, es una parte intrínseca de nuestra cultura económica, especialmente en la Costa ecuatoriana. Y eso es mucho decir en el Ecuador de hoy, país que labra día a día su identidad cultural y que marca su sello económico como Nación Independiente.
Porque hay que ver y comprender lo que representa “la pepa de oro” para nuestros campesinos, para nuestro pueblo en general. El cacao es vida, es trabajo, es cultura e identidad profunda. Este proceso viene de muchos años atrás. A finales del siglo XIX e inicios del siglo XX, Ecuador ya ocupaba un espacio elevado en el mapa mundial del cacao, sobresaliendo siempre su calidad indiscutida. Cerca de aquí –en la provincia de Los Ríos- surgieron y se desarrollaron las grandes plantaciones que marcaron profunda huella en el desarrollo agrícola y agroindustrial del Ecuador. Desde la época de Independencia, algunas familias adineradas se dedicaron a producir cacao en las haciendas llamadas “Gran Cacao”, la mayoría de ellas, ubicadas alrededor de Vinces y otros cantones de la provincia de Los Ríos.
En la década de 1890, Ecuador ya se convirtió en el principal exportador mundial de cacao; ese lugar de privilegio dinamizó la economía y nacieron los primeros bancos. Pero en la década de 1920 llegó la crisis: aparecieron plagas como la Monilla y la Escoba de la Bruja, que bajaron la producción al 30%. La crisis se agravó por la falta de medios de transporte y el cierre de los mercados internacionales, a consecuencias de la I Guerra Mundial. En conclusión, el cacao y la economía ecuatoriana entraron en una profunda depresión, lo que desató una gran inestabilidad política.
Esas grandes haciendas, en su momento, crearon estructuras económicas, sociales y culturales que giraron alrededor del cacao. Incluso la política quedó marcada en esa época. Visto históricamente, no todo fue color de rosa. Mucha riqueza se acumuló en pocas manos, con los efectos sociales que conllevaba tal inequidad. El poder económico condicionó y atrofió el desarrollo general del país, sometido a intereses particulares. La historia es así y no se puede ocultar: el cacao fue fuente de riqueza para pocos, y símbolo de sobrevivencia y de cultura para muchos campesinos.
- De dónde viene la calidad mundial del cacao ecuatoriano
El mercado mundial del cacao reconoce dos categorías en grano: el “fino y de aroma” y el “común”. El cacao fino y de aroma tiene cualidades excepcionales, por eso es tan buscado y cotizado por los fabricantes de chocolates de alta calidad.
Ecuador tiene un tipo de cacao único en el mundo: el “Nacional”, que tiene una fermentación muy corta y produce un chocolate suave de buen sabor y aroma, reconocido mundialmente con la clasificación fino y de aroma. Esta variedad de cacao, en el siglo XIX, ya se cultivaba en la cuenca alta de los ríos Daule y Babahoyo, luego iba a Guayaquil desde donde se exportaba, de ahí toma el nombre: “cacao arriba”.
- El peso del cacao en la economía nacional
El cacao–junto con el banano- es uno de los principales productos tradicionales de exportación del Ecuador. Su peso en la canasta no petrolera del comercio exterior ecuatoriano es significativo. Por ejemplo, en el período enero 2007 – junio 2015, Ecuador exportó cacao y elaborados de cacao por 4.001 millones de dólares. Y solo entre enero y junio de este año registró ventas por 376 millones, lo que abre la espectiva de que el 2015 se rompa el récord de exportaciones. El crecimiento anual promedio del período 2007-2014 se ubicó en 17%, pasando de 237 millones de dólares (2007) a 710 millones (2014). En cuanto al volumen, las exportaciones cacaoteras también experimentaron una significativa alza promedio anual de 13,2%, pasando de 94 mil toneladas (2007) a 223 mil toneladas (2014).
En general, estas cifras, salvo el corto descenso 2011-2012, revelan la tendencia: el gran dinamismo de la actividad cacaotera en el Gobierno de la Revolución Ciudadana, como generadora de: empleo, riqueza y divisas para el país.
Junto con el dinamismo productivo y exportador, las empresas y marcas relacionadas también crecen, con el consiguiente efecto multiplicador en empleo, salario y redistribución de la riqueza. Entre ellas se destacan empresas y asociaciones de pequeños produtores, y algunos actores de la economía popular y solidaria, como es el caso de las exportadoras Maquita Cushunchic y Fortaleza del Valle.
- Trabajamos en el presente para garantizar el futuro
Desde el 2013, el MAGAP desarrolla el “Proyecto de Reactivación del Cacao Fino de Aroma” para rehabilitar y renovar 354.000 hectareas. Al momento hemos cubierto 120.000 hectareas, cifra record en intervenciones agrícolas de la región. Esta política a favor de los campesinos ha generado un alza directa de las exportaciones de cacao. Hoy tenemos un equipo de más de 3 mil brigadistas en campo, y contamos con un macro vivero que produce 10 millones de plantas al año. Son plantas certificadas de los clones investigados por el Instituto Nacional de investigaciones Agropecuarias (INIAP) durante 30 años.
El Gobierno de la Revolución Ciudadana actúa acorde con la importancia del cacao para el país. Nuestra exitosa estrategia agrícola ha roto barreras técnicas y paradigmas; ha demostrado -en miles de parcelas- que el cacao fino de aroma sí tiene capacidad productiva. Pero seguimos apretando el acelerador: para el 2016 planificamos triplicar la producción de plantas a 30 millones por año. Así garantizamos la provisión de este patrimonio mundial para las siguientes décadas. Por otro lado, se complementará la intervención en cadena con la Minga Poscosecha diseñada por el MAGAP, para establecer el sistema nacional de calidad, y darle trazabilidad -en una primera fase- a 30 mil toneladas de cacao fino de aroma.
En julio de 2015 dimos otro impulso a los sectores cacaotero y cafetalero, tomando en cuenta que el país tienes condiciones e insumos para mejorar la canasta de productos exportables, mejorando su valor agregado. Por disposición del Presidente de la República, economista Rafael Correa, el MAGAP y el Ministerio de Industrias y Productividad (MIPRO) trabajan la estrategia para fomentar la agroindustria del cacao y el café, es decir, para generar más valor agregado en todos los eslabones productivos. Esa estrategia beneficiará a todos los actores: más ingresos para el productor, mejor salario para el trabajador, más divisas para el exportador. A su vez, aumentarán las oportunidades de empleo y la calidad de vida campesina.
Nuestro objetivo general apunta al cambio de la matriz productiva del cacao y del café, para elevar el porcentaje de materia prima transformada localmente y mejorar la competitividad del sector. En concreto, el Gobierno apunta a: i) aumentar la producción de derivados de cacao y café liofilizado para el mercado externo; ii) subir la producción de chocolates finos y café especial tostado y molido para consumo interno; iii) mejorar la normativa interna para facilitar los emprendimientos, aumentar la capacidad instalada y atraer inversionistas. El esa línea, el Gobierno realiza incentivos e inversiones directas en el sector cacaotero. En el período enero 2012 – julio 2015, el MAGAP invirtió casi 52 millones de dólares:
- Frontera cacaotera y desafíos para el país
Hasta el 2014, la superficie sembrada de cacao registró 509 mil hectáreas a nivel nacional, mientras la superficie cosechada llegó a 402 mil hectáreas. El rendimiento promedio nacional se ubicó en 13 quintales por hectárea. Estas cifras revelan la situación general: i) Ecuador posee una gran franja agrícola destinda al cacao, que pudiera expandirse si la demanda externa lo exige; ii) sin embargo, nuestros cultivos aún registran rendimientos bajos, lo que evidencia que algo se trabó en alguna parte del proceso. Y ahí está el gran reto: ¿qué y cómo hacer para elevar la productividad?; ¿cómo explotar de mejor forma el suelo, optimizando los recursos naturales y respetando a la naturaleza?; ¿cómo generar valor agregado en la cadena productiva?
Estos desafíos son tarea de todos, del sector privado y del sector público. Todos debemos elevar la producción y productividad del cacao y el café, emprendedores privados y organismos públicos. Y foros de este tipo ayudan a responder estas y otras preguntas urgentes e importantes.
- Cierre
Amigas, amigos aquí presentes. Saludo este evento internacional que empieza en esta cálida y generosa ciudad de Guayaquil, mi ciudad natal. Aprovecho para resaltar que la naturaleza de esta III Cumbre Mundial del Cacao promociona lo mejor del cacao, del chocolate y del café ecuatoriano. Aquí se reúnen grandes productores nacionales y exigentes consumidores globales, y estoy seguro que de aquí saldrán cosas buenas. También están exportadores e importadores, quienes concretarán acuerdos en las ruedas de negocios llamadas “aromas del Ecuador”. Y es bueno que interactúen quienes se esmeran para producir cacao de calidad mundial, con los expertos que valoran el esfuerzo de nuestros trabajadores.
Este evento es una plataforma de oportunidades de compra-venta para los empresarios. Alrededor de 40 compradores avalados por nuestras 30 oficinas comerciales ubicadas en 26 países tendrán como contraparte a más de 80 exportadores de café y cacao ecuatoriano. Todo depende de ustedes.
Celebro también la instalación del Salón de Chocolate de París, destinado a la ilustración acerca del cacao, donde habrá degustaciones, concursos, preparaciones de recetas, etc. Mientras más se conozca las bondades de nuestro cacao, sumaremos más adeptos a la causa cacaotera del Ecuador. Al incluir un Congreso Técnico Científico, sobre los avances tecnológicos en innovación en suelos, fertilización, enfermedades genéticas, calidad, etc., los organizadores han hecho otro aporte al sector cacaotero y cafetalero.
En definitiva, amigas y amigos, eventos como este también ayudan a hacer Patria en tiempos de Revolución Ciudadana.
Me satisface poder declarar inaugurada esta III Cumbre Mundial del Cacao, un evento internacional que suma y no resta; que contribuye y no obstaculiza; que aporta y no descalifica.
Ustedes son un buen ejemplo del camino que deben seguir las alianzas público-privadas en pro de los intereses superiores de nuestro país.
¡Felicitaciones a todos!
Muchas gracias.