Quinta Conferencia de los Estados Partes de la Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad de Naciones Unidas
En los momentos difíciles de la vida, con frecuencia, se menciona aquella frase que dice: «todo en la vida tiene un propósito».
El estar en una silla de ruedas, no solamente es un cambio de posición física, fundamentalmente es un cambio de perspectiva, cuando uno está erguido privilegia el mirar al frente y hacia arriba, en una silla de ruedas, y lo digo también en sentido figurado, se ve para abajo.
Allí se descubre una realidad de seres casi invisibles, a los ojos de la gran mayoría, de seres que parecerían no vibrar en la misma frecuencia de los «normales», de seres a los cuales se había querido condenar al olvido. Un cruel holocausto que se desarrollaba frente a nuestros propios ojos. Olvidados por los políticos de turno, claro, como no votaban.
La misma noche del triunfo electoral hice un juramento: no descansar hasta que la última persona con discapacidad fuera atendida en todos sus derechos. No tenían por qué esperar más, ni conformarse con menos.
Después de un inicio de apuros y errores, iniciamos la tarea. En esos momentos ni siquiera nos imaginábamos lo dantesco de las situaciones con las que nos íbamos a encontrar: seres humanos viviendo en huecos en la tierra, en gallineros, en perreras, abandonados a su suerte, seres humanos en rincones oscuros de sus casas, avergonzados y avergonzando.
Nos dimos cuenta que la tarea era tan necesaria como urgente, inmediatamente organizamos la llamada misión manuela espejo, su nombre tomado de una heroína del siglo XVIII, precursora de la independencia, mujer inteligente y valiente, que quisieron condenarla al olvido, su delito escribir versos eróticos preciosos. Manuela, hoy rescatada, fue sobre todo una mujer solidaria, cada día, en el antiguo hospital san juan de dios, en Quito, atendía a decenas de personas víctimas de las pestes, los duelos, las asonadas, los terremotos, tan frecuentes en esos tiempos.
La Misión Manuela Espejo llegó hasta los sitios más recónditos de la patria, los miles de brigadistas y voluntarios llevaron esperanza a los habitantes de lo más escarpado de los andes, lo más espeso de la amazonía, y lo más lejano de la costa y la región insular. Más de un millón de hogares fueron visitados.
Entendimos que esta no debía ser una tarea de gobierno, debía ser un esfuerzo de ciudadanía toda, allí estuvieron las entidades de gobierno, los padres de las personas con discapacidad, los medios de comunicación, instituciones públicas y privadas, pero sobre todo una ciudadanía que decidió rescatar su espíritu solidario.
Había que cubrir todos los espacios, una revolución moderna no puede dejar aspectos pendientes:
1.- Allí estaba la necesidad de defender legalmente a las personas con discapacidad, entonces creamos las procuradurías provinciales, abogados especializados los defienden de manera ágil y oportuna.
2.- Había necesidad de casi setecientas mil ayudas técnicas, órtesis y prótesis; kits para personas con discapacidad visual, operaciones de corrección visual y auditiva, audífonos, etc. Etc. Todos elementos necesarios para procurar, en lo posible, equiparar oportunidades, todo ello está siendo entregado. En el mes de octubre lo habremos logrado casi en su totalidad, inmediatamente iniciaremos un programa de detección de necesidades rezagadas.
3.- Un trabajo digno, que les permita vivir dignamente a ellos y su familia, es una necesidad sentida y urgente para una persona con discapacidad. La constitución del ecuador exige a las empresas, que su nómina esté compuesta por un mínimo del 4% de personas con discapacidad. Las empresas del ecuador, han demostrado mucha sensibilidad al respecto, pero igual tenemos un buen grupo de supervisores que se encargan de que no se les olvide. Esperamos en el plazo de un año tener pleno empleo de personas con discapacidad, que puedan y quieran trabajar.
4.- Si la realidad, de las personas con discapacidad, es difícil , imaginemos la de aquellos que tienen una discapacidad física o intelectual severa, seres humanos abandonados en una cama o en el suelo, condenados a ver el techo todo el día. Para ellos creamos un bono especial, para su manutención, que se entrega a la persona que le cuida.
5.- Un techo para vivir es una aspiración sentida de todos los seres humanos. En ecuador estamos construyendo quince mil viviendas completamente accesibles para personas con discapacidad, éstas vienen equipadas y amobladas, de manera sencilla por cierto.
6.- La inclusión de manera general: en el deporte, en la estimulación temprana, en la recreación, en la cultura, todo ha sido tomado en cuenta, pero aquella más sentida y más difícil, ha sido la inclusión educativa. Si, el denominado buling es un grave problema para la educación moderna, imaginemos los casos de niños y jóvenes con discapacidad, el objetivo es difícil, hay prejuicios que deben ser eliminados en varias instancias, pero lo vamos a lograr.
7.- Hemos llevado con generosidad nuestra propuesta a varios países hermanos, hoy mismo, gracias al apoyo del banco mundial, estamos con la Misión Manuela Espejo en Haití.
8.- Tareas pendientes son las de lograr ciudades, accesibles y amigables para las personas con discapacidad, son muchos los esfuerzos pero los logros aún insuficientes, vamos a insistir con más decisión en ello. Otra tarea inconclusa es la capacitación para el desarrollo de conocimientos, habilidades y destrezas, que devienen de la discapacidad, con el fin de desarrollar sus potencialidades, para convertirlos en importantes factores del desarrollo de las naciones.
Lo he dicho, y me ratifico: se escucha frecuentemente, que en ecuador, las personas con discapacidad han recuperado la dignidad, no es verdad, quien la ha recuperado es la sociedad miserable que los invisibilizó. Ellos siempre esperaron, estoicos, dignos.
La solidaridad es, sin duda alguna, el valor más preciado de la humanidad, refleja lo mejor de ella. No se la debe confundir con caridad, ésta es baladí, gasmoña, implica la presencia de un inferior y un superior que, «generosamente», entrega lo que le sobra. La solidaridad se da entre iguales, de manera horizontal entre seres diversos pero iguales en derechos.
La discapacidad no es incapacidad, es parte de la maravillosa diversidad que nos rodea. El mundo es diverso en su paisaje, en su clima, en su producción, en sus etnias, en su fauna y flora, en sus idiomas, etc, etc. Pues también es diverso en sus capacidades, la diversidad lo hace hermoso y digno de vivirlo. Sólo el pensar en un mundo plano, horizontal, en el que todo sea igual, nos resulta espantoso, no valdría la pena vivirlo un día, lo vuelvo a decir…la diversidad lo hace maravilloso y digno de vivirlo.
Hasta el final…sí, hasta el final, han transcurrido casi seis años y el compromiso sigue siendo el mismo: que no quede una sola persona con discapacidad sin ser atendida.