DISCURSO DEL SEÑOR VICEPRESIDENTE POR LOS 75 AÑOS DE LA CÁMARA DE INDUSTRIAS Y PRODUCCIÓN
“Cumplir 75 años es un gran logro, sobre todo si se está lúcido, sano y vigoroso. Implica que se superó la fragilidad de la infancia, causada por factores externos, y la tontería de la “edad del burro”, en la que nos creíamos dueños de todo, y merecedores de una campante irresponsabilidad.
Es de esperarse que, a los 75 años, se ha aprendido que no es lo mismo ser viejo que ser maduro, y que se ha formado ya a quienes asumirán la posta. Una posta construida con la experiencia del ensayo y error, con dolores y alegrías.
Mi enhorabuena a la Cámara de Industrias y Producción, porque es una hermosa septagenaria que ha alcanzado madurez, que sigue lúcida y que ha merecido un gran reconocimiento como es el de contar con un sello postal.
Cuando recibí la invitación a este evento, empecé a revisar su vida. Porque, como ustedes seguramente saben, yo fui partícipe del nacimiento de la cámara de turismo, y conozco algo de estos avatares de tener socios y luchar por ellos.
Y me remonté a los orígenes, para constatar que el término “cámara” tiene muchas acepciones hermosas, algunas de las cuales deberían siempre cobijar nuestro quehacer. Además de ser un recinto de privilegio (como la cámara del rey o la Cámara Regia), está llamada al servicio y la buena administración (de ahí viene “camarero” o “camarlengo”) y también incluye, en su acepción, el ser la junta de personas que toman decisiones.
Sin lugar a dudas, ustedes han cumplido con esos requisitos que honran su denominación, pues coincido ampliamente con la Visión, la Misión y los Objetivos que se han planteado.
Pero, continuando con esta revisión de 75 años, también analicé uno que otro antecedente que adorna esta celebración que bien podría ser la de Bodas de Platino, porque ustedes han formado una hermosa relación con sus asociados. Y encontré significativas labores relacionadas con la responsabilidad social como la de Un Techo para mi País, por lo cual también debo felicitarles.
Y leí con detenimiento su balance de los 4 años de gobierno del presidente Correa, respecto del cual voy a pedirles que me acepten algunas observaciones:
En primer lugar, coincido con ustedes cuando plantean que la CIP hace una evaluación “con el fin de dotar al sector productivo, a las entidades del Estado y a la sociedad en general de herramientas que favorezcan la discusión, la reflexión y el diálogo”.
Estas últimas, son fundamentales en la agenda del Buen Vivir. Son tres actividades y un solo modo de hacer país.
En segundo lugar, me parece que el programa con el que hay que descargar el Balance, desde su página web, no está actualizado, porque la página que analiza el trabajo de la vicepresidencia no se imprime.
Eso hace que nuestra labor sea inexistente en el análisis, y que -si bien concuerdo con varias de las aseveraciones ahí vertidas, en materia social- no coincido con las conclusiones.
He leído esas conclusiones. Dicen:
– “abultado gabinete ministerial”
– “sensible aumento del riesgo país”
– gasto social “no demasiado eficiente”
– “incesante repetición del mensaje oficialista”
– “evidente afán de acaparar poder”
La labor de las Cámaras es primordial para el país, pero tiene que ser conjunta. Ustedes y nosotros; lo privado y lo público de la mano. Henry Ford decía “llegar juntos es el principio; mantenerse juntos es el progreso; trabajar juntos es el éxito.” Así es como debemos proceder.
Mi buen amigo Pedro Kohn, ex presidente de esta Cámara, acaba de publicar “Hacer Empresa, Hacer País”, un libro que está a medio camino entre la autobiografía y la antología.
Hay una frase de pedro que describe bien a los industriales: “es difícil concebir la vida empresarial, y en especial la industrial, sin una buena dosis de permanente positividad en la actitud y toma de decisiones, y la honesta crítica en los diversos planteamientos que se hacen permanentemente en pos de lograr los cambios que requiere el país.”
Por mi parte, cuando participé en la creación y en los primeros pasos de la Cámara de Turismo, aprendí que más vale dar que recibir, porque la mejor manera de ganar es sirviendo. Algún día les contaré cómo obtuve de esa jornada, ideas para que la Misión Solidaria Manuela Espejo sea eficiente y eficaz.
Una Cámara es la escuela de trabajo ideal para formar seres humanos que saben que la productividad se mide por la satisfacción del usuario. Pero hay una bella diferencia: para ustedes y nosotros, el gobierno, la satisfacción se llama Buen Vivir, y al usuario lo conocemos como nuestros hermanos.
En ustedes se cumple lo que decía Bernard Shaw: “Dichoso el que tiene una profesión que coincide con su afición.”
Felices 75 años. Más bien dicho: felices primeros 75 años, porque lo mejor aún está por venir.
Felicitaciones. Han hecho una gran labor”.