DISCURSO DEL VICEPRESIDENTE EN LA GRADUACIÓN DE MÈDICOS DE LA UTE

INTERVENCIÓN DEL SEÑOR LIC. LENIN MORENO, VICEPRESIDENTE CONSTITUCIONAL DE LA REPÚBLICA, EN LA CEREMONIA DE GRADUACIÓN DE LA PRIMERA PROMOCIÓN DE MÉDICOS DE LA UTE

Jueves, 15 de marzo de 2007

Señoras, señores:

En primer término quisiera expresar mi reconocimiento a las autoridades de la Universidad Tecnológica Equinoccial y particularmente al señor doctor Ricardo Hidalgo Ottolenghi, Decano de la Facultad de Ciencias de la Salud Eugenio Espejo, por invitarme a esta solemne ceremonia en la cual se incorpora la primera promoción de médicos cirujanos de esta Universidad.

 

Plantearse el reto de organizar una Facultad de Ciencias de la Salud, y arribar con éxito a la formación de sus primeros profesionales, constituye motivo de enorme satisfacción en cualquier Universidad del mundo.

 

Felicito a esta institución por haber emprendido una tarea que refleja bien las profundas motivaciones humanísticas de sus autoridades y su cuerpo docente.

Aunque en materia de educación superior todo el sistema debe buscar la excelencia, debemos admitir que existen ciertas carreras con mayores demandas y responsabilidades. Eso ocurre con la medicina, profesión que requiere de una rigurosidad científica a toda prueba por parte de los profesores y gran dedicación de los estudiantes, a fin de responder a ese reto social que es contribuir a mejorar la salud de los habitantes de un país.

Sin embargo, aún si se lograra ese elevado nivel científico, la tarea de formar médicos no estaría completa, pues, junto con los conocimientos más avanzados, el médico debe poseer un profundo sentido humano y una clara concepción ética de su profesión.

Por ello me parece pertinente reflexionar brevemente sobre el fenómeno de la vida y la salud, ligado tan estrechamente a la carrera que ustedes han escogido.
Resulta inevitable concebir a la vida, y sobre todo la vida humana, como ese gran misterio que se materializa en un ser que posee junto con su cuerpo, sus órganos y sistemas, al mismo tiempo sensibilidades, emociones y, sobre todo, una capacidad para pensar, sentir, amar y tomar decisiones. No es posible concebir a la vida en abstracto, aislándola de los seres que la poseen.

Es a ese ser, que casi siempre manifiesta un inmenso deseo de vivir, al cual debe aproximarse el profesional de la medicina con humildad y paciencia, con amor y sabiduría para buscar, si es posible, la curación del mal o por lo menos la atenuación de sus dolencias.

Hoy el mundo contempla como la ciencia va distanciándose del ser humano. Intervenir en un ser vivo implica una grave responsabilidad cuyo riesgo es menor en la medida que se cuente con la formación adecuada, las condiciones óptimas y los recursos suficientes para cumplir con su labor.

 

Si el fin de la medicina es el de minimizar el impacto que las enfermedades causan en el bienestar de los seres humanos, será responsabilidad de las autoridades y sus políticas estatales de salud, lograr que esos esfuerzos profesionales se vuelvan accesibles a las mayorías y se desarrollen en condiciones de dignidad humana,

Una adecuada política de salud, como la que nuestro gobierno se ha propuesto y está empeñado en cumplir a través de las últimas medidas adoptadas, tiende a promover la justa distribución de los servicios de salud, evitando las ominosas carencias que soportan los establecimientos públicos, sobre todo en el medio rural. Seguramente ustedes pudieron comprobar esta realidad durante el proceso de formación que han tenido, basado en la medicina sustentada en evidencias y el aprendizaje fundamentado en problemas.

Sus experiencias, en medios tan diferentes, sin duda enriquecerán su formación, pero al mismo tiempo les habrá permitido detectar las enormes dificultades que debe afrontar un país cuya diversidad humana, cultural y ecológica genera constantes retos.

 

También habrán podido comprobar de qué manera la labor del médico está íntimamente vinculada con el nivel educativo de los habitantes, la dotación de agua potable, y sobre todo la formación de las madres para disminuir la mortalidad infantil y materna.

Está científicamente comprobado que los bajos niveles educativos inciden negativamente en la supervivencia de los niños y de sus madres, y que es posible preservar la salud de todos si logramos conseguir que se modifiquen determinados comportamientos.

Así, junto con apoyar la formación de especialistas en las diversas áreas médicas, corresponde al gobierno educar, dotar de infraestructura sanitaria, recursos hospitalarios y medicinas, así como buscar la incorporación de médicos familiares que contribuyan a lograr una atención preventiva, que proteja al conjunto de la sociedad ecuatoriana, en un espíritu de franca solidaridad.
Distinguidas autoridades, jóvenes de esta primera promoción, familiares y amigos:

Me es sumamente honroso unirme al júbilo de todos por este triunfo. Triunfo de la inteligencia, de la dedicación y, esperamos que lo sea también de la solidaridad humana.

Hago votos porque esta primera promoción de médicos cirujanos de la Universidad Tecnológica Equinoccial se convierta en la punta de lanza de una nueva concepción de la medicina en el país, que sume a la sólida formación científica el análisis profundo de nuestra realidad nacional y la búsqueda de respuestas idóneas a sus problemas en materia de salud.

En mi calidad de Vicepresidente Constitucional de la República formulo los mejores votos porque la Facultad de Ciencias de la Salud Eugenio Espejo continúe sus tareas con los altos niveles de eficiencia que hasta ahora ha demostrado. Felicito a las autoridades, a los padres y familiares de los graduados y particularmente a ellos, a quienes auguro los mejores triunfos, a fin de que sus esfuerzos se vean multiplicados para bien de una sociedad que exige los mayores compromisos, la más grande entrega y el alto grado de solidaridad humana que demanda la profesión que ustedes han escogido.