DISCURSO DEL SEÑOR VICEPRESIDENTE EN LA CEREMONIA DE RENDICIÓN DE CUENTAS AL PUEBLO ECUATORIANO EN LA ASAMBLEA NACIONAL
Quito, 10 de Agosto de 2010
Una nueva forma de concebir la vida y la democracia me permite dirigirme a ustedes. El ejercicio y el respeto a la palabra dada, son premisas de esta nueva forma de relación entre mandantes y mandatarios.
Hay camino recorrido. ¿Quién podría dudarlo? Esta revolución sin armas, va revolucionando a su paso todos los ámbitos de la vida. Este nuevo proceso reconstruye conceptos e instituciones de un sistema perverso, que iba transformando en congénita la falta de compromiso y vocación por valores que trascienden más allá de la propia vida.
Es signo de los nuevos tiempos el privilegiar la calidad de vida de aquellos que fueron, secularmente, los más olvidados de entre los olvidados. Es signo del nuevo tiempo que todos asumamos este nuevo compromiso y a la vicepresidencia le ha correspondido el suyo.
Por primera vez, un Segundo Mandatario ha dejado atrás tareas, cuando no anónimas, de tramitación de ingentes gastos reservados, oscuros fondos públicos, desesperadas privatizaciones y en más de una ocasión, conspiraciones y desestabilizaciones.
Es por eso que, desde el inicio, propusimos convertirnos en una instancia generadora de valor agregado para la gobernabilidad de la nación. Nuestra revolución incluye no solamente compromisos, sino también lealtades.
Al inicio de este proceso, recuerdo bien que varios líderes de opinión me preguntaban insistentemente ¿por qué no se me habían encargado funciones “más importantes”? No sé porqué, siempre, se considera manejar la política o el dinero como lo más importante. Mi respuesta siempre fue la misma: por actitud, no me atrae la política y por aptitud, hasta mi chequera la maneja mi esposa.
Agradezco a Dios que así haya sido. La primera tarea fue la de liberar a los niños de las cárceles. Objetivo que se cumplió en diciembre del primer año de gobierno.
La segunda: dignificar a las personas con discapacidad. Lo estamos logrando y más tarde voy a referirme a ello.
Y la tercera: recuperar el humor y la amabilidad. Los dos, cierran un círculo virtuoso de alegría, esperanza y productividad. Lo peor era que los ecuatorianos creían que sus desgracias las tenían bien merecidas.
Algo considerado tan poco importante como el humor puede catalizar grandes cambios. Unos pocos ecuatorianos todavía no lo comprenden, pero podrían si tan solo lo quisieran.
Señor Presidente, al iniciar nuestro gobierno, Usted marcó el ritmo de esta revolución ciudadana, cuando en el primer gabinete sentenció: “Si no estamos en capacidad de resolver los problemas acuciantes de los ecuatorianos, en su totalidad, mejor nos vamos a la casa y dejamos que otros lo hagan”.
Así empezó el reto. Allá fuimos. A lo más alto de los páramos, a lo más lejano del litoral y a lo más recóndito de la Amazonía.
La realidad que encontramos era digna de un poema de Dante. Los ecuatorianos hoy la conocen. Queridos hermanos ¡cómo pudimos haber permanecido tan ciegos a una realidad tan infame! Sin duda alguna, la peor ceguera es la del alma. La peor discapacidad no es física ni del intelecto, la peor discapacidad es humana.
Iniciamos entonces esta cruzada por la dignidad, la solidaridad y la alegría de vivir.
La verdad es que nunca imaginamos encontrar a seres humanos queridos, valiosos, reducidos a la nada. Avergonzados y avergonzando. Personas con discapacidad viviendo en conejeras, en huecos en la tierra, cuyo único cobijo era la brisa fría, su alimento el hambre y su única esperanza, la muerte. Manos suplicantes de gente que creía no tener derecho a nada. ¡Qué historias encontramos! ¡Qué abandono! ¡Qué dolor!
Así nación ese Ecuador sin barreras, esa Manuela Espejo, ese Joaquín Gallegos Lara. Sus espíritus vibran en el Ecuador del futuro que se vive en el presente.
Primero fue la firma de la Convención Internacional en Defensa de los Derechos de las Personas Con Discapacidad de las Naciones Unidas. Por esas cosas de la vida faltaba solo la firma del Ecuador. ¡Ni siquiera ese se había hecho! ¿Para qué hacerlo antes?, no había prisa ¿verdad? De allí surgió la política de Estado, de allí la Constitución más rica en atención y defensa de los Derechos de las personas con discapacidad.
Con la base jurídica pusimos manos a la obra. Acordamos, conjuntamente con más de 200 municipios, la implementación de talleres de capacitación, 99 unidades de rehabilitación, 142 proyectos de eliminación de barreras arquitectónicas, además de 80 unidades de estimulación temprana.
Realizamos talleres y guías de accesibilidad, con el fin de que los arquitectos e ingenieros puedan conocer y aplicar las normas Inen, para las personas con discapacidad puedan transitar por ciudades amigables. Falta mucho todavía, por supuesto, pero lo vamos a lograr.
Como no podía ser de otra manera, ese reto que asumimos tenía que estar inspirado por grandes revolucionarios. Hace más de doscientos años, Manuela Espejo, hermana de Eugenio y esposa de otro grande, José Mejía Lequerica, se daba tiempo para todo: revolucionaria, lo fue; poeta, lo fue. Pero lo mejor: mujer solidaria, la primera enfermera del Ecuador, 100 años antes de Florence Nightingale.
Ese espíritu cobijó la primera gran Misión por la defensa de los derechos de las personas con discapacidad: la Misión Solidaria “Manuela Espejo”.
Comenzamos firmando un convenio con la hermana república de Cuba, país que tiene una amplia experiencia en la atención integral a las personas con discapacidad. ¡Qué importante ha sido su aporte en áreas fundamentales, que en el Ecuador apenas se habían desarrollado, como la genética clínica y la defectología!
Desde entonces recorremos el país, ubicando georreferencialmente, casa por casa, caso por caso, estudiando a todas las personas con discapacidad, que, por su condición crítica, requieren una atención integral y oportuna por parte del Estado.
Hemos visitado 801.694 viviendas, estudiado e identificado a 200.828 personas con discapacidad y realizado 547.329 consultas médicas en 209 cantones de 22 provincias. Hemos entregado millares de ayudas técnicas, insumos, medicinas, y vamos a dotar de las primeras 350 casas, en una primera fase.
Pero hay ecuatorianos cuya realidad es peor aún. Esos hermanos que no pueden valerse absolutamente por sí mismos, personas con discapacidades severas, para quienes Manuela Espejo es apenas un paliativo.
Lo conversamos con el Presidente y, por su sugerencia, nació la Misión “Joaquín Gallegos Lara”. Sí, el de “Las Cruces Sobre el Agua”, el gran Joaco, el que escribía en nombre y luchaba a favor de los más humildes y marginados, discapacitado también.
Es, a su sombra inmensa, que estos hermanos recibirán, además de todos los beneficios de la Misión “Manuela Espejo”, por medio del familiar más solidario, un bono de 240 dólares. Pero no es solo eso: esta cruzada, les dotará además de atención médica y las medicinas necesarias. Los responsables de cuidarlos recibirán capacitaciones obligatorias, frecuentes y gratuitas en temas de salud, rehabilitación, nutrición, recreación, derechos y autoestima. En el transcurso de 2011 llegaremos a atender a todos, sí, a todos ellos. Con una inversión de 40 millones de dólares.
Porque esta revolución lo abarca todo. Vientos de cambios profundos recorren la Patria entera. No queremos dejar ningún cabo suelto en la tarea a nosotros encomendada. Las personas con discapacidad necesitan ayudas técnicas para equiparar oportunidades; Procuradurías que defiendan sus derechos; accesos y servicios amigables; estimulación temprana, educación, deporte, recreación, salud, formación para quienes desarrollen capacidades diferentes. El arte, sí, el arte. Limitado es el que todavía cree que ellos lo son. Ellos nos están enseñando que existe otra estética del arte, hasta hace poco conocida.
Pero también un trabajo que los dignifique. Por eso, conjuntamente con el Ministerio de Relaciones Laborales y las universidades, emprendimos en Pichincha el “Primer Registro Nacional Sobre Inclusión Laboral de Personas con Discapacidad”.
Ese es un estudio realizado puerta a puerta en las empresas, para constatar el cumplimiento del Código de Trabajo, pero también para ayudar y asesorar a las empresas; coordinar con ellas y emprender en políticas que garanticen el cumplimiento de obligaciones y derechos, como el de verificar si existen o no adecuaciones físicas para las personas con discapacidad, tales como rampas, acceso a instalaciones y señalética.
Iniciamos esta investigación en Pichincha, con las universidades Católica y Central de Quito. Constatamos que apenas el 34,7% de las empresas cumple con la contratación de personas con discapacidad que exige la Ley.
Este investigación se extendió en el 2010 a 17 provincias del país, con la colaboración de la academia ecuatoriana.
Y qué puedo decir de esa revolucionaria idea que este pequeño país está proponiendo al mundo entero. El hombre no es distinto a la naturaleza. Es un error creer que somos diferentes a ella. Es un error creer que somos distintos a otros seres humanos. El poeta viajero Walt Whitman decía: “Cada átomo que os pertenece también me pertenece”. Somos del mismo barro, compartimos los mismos elementos.
Nací en la tierra más megadiversa del planeta, cuando mi padre y mi madre también emprendían, hace casi 60 años, en Nuevo Rocafuerte, una revolución educativa.
Por eso mi compromiso con la iniciativa Yasuni-ITT. Sería largo contar las miles de razonas que tengo para ello. Es algo que no hay que saberlo sino sentirlo. Aprendamos a dar importancia a lo que es realmente importante.
Porque es el canto a la vida el que ilumina nuestra sonrisa. Por eso vamos alegres por la Patria, tratando de cambiar la actitud de las personas hacia el trabajo, hacia el servicio, hacia la diaria tarea hacia su familia. Por eso creamos el programa “Sonríe Ecuador, Somos Gente Amable”.
Perdónenme aquellos que miran siempre lo más “práctico”, si no fuimos lo suficientemente claros al explicar las razones del buen humor. Éste no es un fin, aunque pudiera serlo, no lo vemos como tal, sino como el camino. No estoy hablando de la comicidad burda, estoy hablando del buen humor como el resorte que genera un mejor ser humano, un mejor padre, un mejor amigo, el mejor trabajador, el mejor servidor público.
Todos sabemos que un día con buen humor es un día productivo; y lo contrario: la realidad del amargado, también es cierta. Un día con mal humor, no solo que no es productivo, es destructivo. La gente de buen humor es parte de la solución, la gente de mal humor es parte del problema.
Entonces, si alguien me pregunta ¿por qué hacer una campaña de la alegría?, mi respuesta sería igualmente precaria: ¿Y por qué no?”