DISCURSO DEL SEÑOR VICEPRESIDENTE EN LA PRESENTACIÓN DE LA LEY ORGÁNICA DE DISCAPACIDADES
«La Ley que hoy presentamos, es el resultado de un proceso sostenido, enriquecedor y mancomunado.
Cuando el Ecuador constató en qué situación se encontraban las personas con discapacidad, algunos se conmovieron, pero la mayoría se mostró decepcionada de un pasado aberrante. La única reacción útil era la de ser proactivos y tomar decisiones que cambiaran esa situación de una vez por todas. La Vicepresidencia de la República, la Primera Vicepresidencia del Congreso, el Consejo Nacional de Discapacidades y la Organización Panamericana de la Salud, iniciamos una jornada que nos ha tomado 9 meses de continuo trabajo.
Dije que fue enriquecedor porque es una Ley que nace de las vivencias y esperanzas de las personas con discapacidad, de las experiencias de cientos de empresas y ong’s, y de las expectativas, criterios y anhelos de instituciones continentales, legislativas y gubernamentales.
Fueron 800 personas que, en 4 talleres nacionales y regionales, mas 2 de construcción jurídica, se reunieron para aportar. Solo así puede entenderse cómo es que una Ley de Discapacidades, tenga como ámbitos el entorno familiar de una persona con discapacidad así como todas las áreas que le son inherentes: salud, trabajo, educación, vivienda, arte, y otras más.
Así mismo, está absolutamente acorde no solo con nuestra realidad sino con nuestra Constitución rica en derechos, especialmente en lo que concierne a las personas con discapacidades, así como con los instrumentos internacionales que han ayudado nuestro quehacer.
A lo largo de estos meses, hubo 4 momentos específicos:
Primero fue el de una Participación generalizada y vigorizante. Quiero presentar mi más cálido agradecimiento a las autoridades locales de Ambato, Loja y Portoviejo que no delegaron su presencia sino que asumieron como propia esta bella aventura de restitución de derechos. Gracias también a los Ministerios de Salud, de Inclusión Económica y Social, de Relaciones Laborales y de Educación, así como a las Federaciones Nacionales De y Para la Discapacidad del Ecuador.
Luego vino la etapa de la Sistematización en donde la OPS tuvo un papel preponderante. Muchas gracias por todo el contingente que siempre nos han prestado.
Un tercer momento fue la Construcción Jurídica de las propuestas. La Asamblea lideró el equipo que dio forma a la Ley. El país les agradecerá mejor que yo.
Y luego, una vez más entre todos, trabajamos el último momento que fue el de la Revisión y Redacción técnico/jurídica.
En esas etapas, unos se sensibilizaron, otros reflexionaron y varios inclusive modificaron su visión de la vida.
Me he explayado con insistencia en esta construcción participativa para solicitar que, a partir de hoy, los asambleístas nos ayuden, teniendo siempre presente que en cada uno de los 95 artículos va incluido el deseo, justo y merecido, de que esto no se quede en meras declaraciones, sino que aterrice en la práctica de una sociedad justa y solidaria.
Esa construcción participativa demuestra que en el país hay fe en la legislatura y en la legislación, y que existe la voluntad de colaborar, de prestar la voz y de brindar experiencia.
Montesquieu decía que una cosa no es justa por el hecho de ser ley, sino que debe convertirse en ley porque es justa.
Eso sucede, precisamente hoy, con las personas con discapacidad.
La Ley Orgánica que presentamos es un tema de justicia. Es un tema de restitución de derechos.
Por eso, estimado Presidente Cordero, querida Primera Vicepresidenta, honorables asambleístas, mi intervención no es para exponer sobre el espíritu de la ley, sino para hablar del espíritu de país.
Proponemos un país que ejerza la Solidaridad como la mejor vía para el Buen Vivir… de todos. Cuando ejercemos la Solidaridad, liberamos el más bello sentimiento que tenemos y entonces comprobamos que más vale dar que recibir.
Sé que tramitarán la Ley Orgánica de las Discapacidades con la premura que merece esta población que requiere atención prioritaria.
Les pido que el proceso de socialización sea tan participativo como lo fue el de su elaboración. Tuve conocimiento de que una distinguida compañera asambleísta ha presentado también un proyecto de ley sobre el mismo tema. Enhorabuena. Toda propuesta que vaya en beneficio de las personas con discapacidad no hace sino enriquecer el debate.
Queridos amigos, el espíritu de la «minga», sigue vigente en el Ecuador porque la Solidaridad se vigoriza cada día.
Hay cientos de miles de hermanos que permanecieron invisibilizados. Avergonzados y avergonzando. Los ocultaban en cuyeras, jaulas, huecos en el suelo. Son las personas con discapacidad.
El gobierno las está atendiendo con ayudas técnicas, con vivienda, con salud y con sostenidas campañas de inclusión laboral, educativa y social.
Hemos hecho un camino pero falta mucho por recorrer. Hoy, estamos adelantando un nuevo trecho; hoy, las personas con discapacidad tienen una nueva oportunidad para que su vida no sea mera existencia. Esta Ley les permitirá vivir, vivir de verdad.
Cuando iniciamos esta jornada, una frase de Fito Páez nos animaba a continuar y perseverar. Hoy, les invito a repetirla conmigo: “¿Quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón”.
Amigas, amigos