Discurso en la entrega de reconocimiento por parte de la Asociación de Exportadores de Banano del Ecuador
Pregunté hace poco a un conocedor del banano sobre esta fruta y su respuesta casi parecía una canción:
“por su doble función: alimento y medicina; por haber mitigado el hambre al ser humano durante siglos y haber conquistado el mundo, al banano se le considera el rey de los vegetales”.
Entonces aprendí que fue una de las primeras frutas cultivadas por el hombre. La referencia más antigua aparece en el Ramayana, un poema épico escrito en sánscrito en el siglo III antes de Cristo. El magnífico templo budista Borobudur, en Indonesia, alrededor del año 850 a.C. muestra tallados en piedra de bananos ofrecidos al dios Buda. Los ejércitos victoriosos de Alejandro Magno describen su cultivo en la parte baja del valle del Hindus en la India, en el año 327 a.C.
En China, las escrituras del período de reinado de la dinastía Han (206-220) mencionan que el cultivo del banano se practicaba desde hace más de 2000 años.
“Debido a la antigüedad, a su larga historia de domesticación en India y China, y a la gran diversidad de cultivares de postre y cocción que se encuentran en esos países, algunos escritores creyeron que los bananos tuvieron allí su origen. Sin embargo, a mediados del siglo pasado, se dedujo que lo más probable es que los bananos realmente tuvieron su origen en el Sudeste Asiático.”
Desde China, los viajeros indonesios lo introducen en África; en este continente los portugueses lo conocen y a principios del siglo XV lo llevan a las Islas Canarias. En 1516 es introducido en Santo Domingo y ese mismo año pasa a Cuba.
Botánicamente, el plátano pertenece a la familia de las Musáceas y al género Musa.
El gran Plinio habla del plátano o pala en su libro XII: «que la musa que anda en el Paraíso, está detrás del árbol aquel que los sabios comen», de ahí se derivó el nombre científico de Musa paradisiaca, que equivale a decir: Musa sapientum, alimento de la sabiduría.
En la India recibía el nombre de “la fruta de los sabios”, ya que, según una antigua leyenda, los más insignes pensadores hindúes meditaban bajo su sombra mientras comían de su fruto, símbolo de fecundidad y prosperidad. El plátano no es sólo de una de las frutas más consumidas en el mundo entero, sino también una de las más sanas.
A nuestra conversación se sumó una experta en medicina natural. Decía que el banano eleva la energía porque tiene tres azúcares, (sucrosa, fructosa y glucosa) que son una inyección instantánea y sostenida de energía.
Los científicos han comprobado que tan sólo dos plátanos
proporcionan suficiente energía para 90 minutos de ejercicio duro.
Cura la depresión porque contiene triptofán, un tipo de proteína que nuestro organismo convierte a serotonina.
Es bueno para la Anemia por su alto contenido de hierro.
Tiene un altísimo contenido de potasio contrastando con su bajo contenido de sal, siendo perfecto para combatir la presión arterial.
Según las investigaciones de la revista The New England Journal of Medicine, ¡comer plátanos como parte de nuestra dieta normal puede reducir el riesgo de muerte por infarto hasta en un 40%!
Una eficaz manera de combatir el chuchaqui es un batido de banano endulzado con miel. Además, tienen un efecto naturalmente antiácido en el organismo, así que quien sufra de acidez estomacal, debería comer un plátano para sentirte mejor.
Por si fuera poco, actúa contra picaduras de mosquito al froar la zona afectada con la parte interior de la cáscara pues reduce la hinchazón y la irritación.
Por su textura suave y lubricante, el banano se usa en la dieta como alimento indicado para los desórdenes intestinales. Es la única fruta cruda que se puede comer sin problemas en casos de úlcera crónicos.
Los plátanos también pueden ayudar a la gente que quiere dejar de fumar. Su alto contenido de vitaminas B6 y B12, potasio y magnesio ayuda a que el organismo se recupere de los efectos de quitarle la nicotina.
La gente que sólo usa medicina alternativa asegura que si se quiere eliminar una verruga, un pedazo de cáscara de plátano mantenido como cataplasma es el remedio perfecto.
En fin, amigos queridos, no es a ustedes a quienes les voy a contar lo que ya saben: están exportando al mundo un verdadero tesoro.
Personalmente, me emociona mucho esta Presea. Conozco de la tenacidad, el esfuerzo, y el amor por el país que ustedes han demostrado no sólo con su actividad exportadora sino con la decisión de unirse desde 1999, en el esfuerzo por un crecimiento mancomunado.
No es extraño.
Dicen los lingüistas que el origen de la palabra banana viene del árabe banānah, plural que significa dedos. Un racimo de plátanos se denomina en muchos lugares una mano, inclusive en nuestro país.
Las estadísticas muestran que, en el siglo anterior, las primeras exportaciones se contaban por manos o racimos. Así, en 1910 exportamos 71.000 racimos por 59.000 sucres y apenas 40 años después, llegamos a los 6 millones de manos por 106 millones de sucres.
Ustedes siempre supieron crecer, por la confianza que pusieron en la mano del hombre de esta tierra fértil y prometedora que nos devuelve otras manos que enriquecen el país.
Me han comentado ustedes que ya somos el primer exportador mundial de banano y el cuarto país productor. Gracias, a nombre de Ecuador por la exportación de 280 millones de cajas que representaron para el país 2.000.000.000 de dólares, el año pasado.
Esas son cifras importantes que no hacen sino darle sustento a las acciones que ha emprendido el gobierno como es la Demanda triunfante ante la OMC a la Unión Europea para establecer un arancel único.
Sé que hay temas pendientes como la realización del Censo Bananero que establece la Reforma a la Ley del Banano impulsada por nosotros.
Estoy con ustedes en la lucha por seguir dignificando esas manos que construyen un Ecuador del Buen Vivir.
Es un compromiso que quiero asumir con las 337.446 personas que intervienen como trabajadoras agrícolas (con sus familias), choferes, empacadores, estibadores y todos los que trabajan en las cartoneras, el área de plásticos e insumos, así como en los fertilizantes, fumigadoras y tantas otras instancias asociadas a la exportación del banano.
Si esta presea se me otorga en reconocimiento a la labor de solidaridad desarrollada por nuestra política hacia las discapacidades, quiero ser enfático en resaltar que la recibo a nombre de los 14 millones de ecuatorianos que prestaron su contingente para atender a quienes siempre fueron olvidados y que son los más necesitados.
Toda batalla que emprendamos en conjunto, por un bien común, nace triunfante. La de ustedes, de ingresar el banano ecuatoriano a la Unión Europea, sólo traerá bienestar al país.
¡Cómo no solidarizarnos y apoyarles en su empeño!
Cuenten conmigo para ello; sé que contarán con el constante apoyo de nuestros compatriotas que han demostrado ser solidarios con quienes quieren construir el futuro.
Amigas, amigos, muchas gracias.