Discurso informe a la nación 2012 en la Asamblea Nacional
Esta es la última vez que rindo mi informe como Vicepresidente de la República.
Todos saben y conocen lo que hemos hecho en los 5 años de la revolución ciudadana, porque ha sido una labor conjunta del país entero. Gracias a médicos y militares, a comunicadores y empresarios, gracias a los alcaldes, prefectos, gobernadores, ministras y ministros, gracias a los miles de padres, madres, hermanos y abuelitos de las personas con discapacidad. Todos ejercieron su solidaridad con los niños, los jóvenes y los adultos con discapacidad.
El Informe a la Nación tuvo lugar en el pleno de la Asamblea Nacional
Hoy presento mi homenaje de agradecimiento y admiración a las 306.220 personas con discapacidad que han sido visitadas y georreferenciadas por la Misión Solidaria Manuela Espejo.
Parafraseando a José Martí, vengo a decirles que la solidaridad no era nuestro objetivo sino el medio encaminado a lograr que nuestro país cumpla su misión. La misión de atender a quienes nunca recibieron nada de otros gobiernos, de mirarnos como iguales entre todos, la misión de ser inclusivos, de sabernos hermanos y aceptarnos como tales.
Al 31 de julio, la Misión Solidaria Manuela Espejo ha atendido a 180.560 personas con discapacidad. La atención consiste en dotarles de ayudas técnicas como sillas de ruedas, de baño, coches posturales, colchones y cojines antiescaras, bastones, muletas, órtesis, prótesis, kits visuales, audífonos, computadoras con programas Jaws, camas clínicas, etc.
Al 31 de julio, hemos entregado 310.098 ayudas técnicas. Solo quedan Guayas y Pichincha por atender. Las dejamos para el final por un sentido de justicia histórica, para que los que siempre fueron relegados sean ahora los preferidos en los calendarios de atención.
Pero falta aún mucho por hacer. Por eso, la Misión continúa. Manuela Espejo no termina, porque es una misión que emprendimos con fe y tiene que llegar hasta el final. Y cuando la misión se convierte en revolución, sabemos que tampoco tiene retorno. “Retroceder, ni para tomar impulso” decía Fidel.
Hasta el final, la Misión continúa. Si bien 70.000 personas con discapacidad no requieren de ayudas técnicas, hay todavía 55.660 personas con discapacidad que deben recibir la atención integral que se ha dado a las demás.
Por eso, si queremos que la atención sea integral, no basta con facilitar ayudas técnicas, hay que dotar a las personas con discapacidad de soluciones habitacionales.
Hasta este año ya hemos entregado 5.919 casas diseñadas y construidas por el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda. La Vicepresidencia las equipa con baterías sanitarias adecuadas y menaje de casa completo. Contamos con el valioso apoyo de los alcaldes de todo el país que están aportando con la adjudicación de terrenos en sitios accesibles y con todos los servicios. Gracias por ello señores alcaldes.
Pero faltan aún 9.081 viviendas por entregar, de las cuales tenemos presupuesto para 6.000 en este año. Por eso la Misión continúa, hasta el final, porque no podemos descansar hasta que por lo menos las 15.000 familias que tienen personas con discapacidad, en situación crítica habitacional, tengan su casa accesible; hasta que su calidad de vida sea tan digna como lo merecen estos queridos hermanos.
Hasta el final, la Misión continúa.
Hay madres, principalmente, que no tienen con quién dejar a sus seres queridos con discapacidad severa pues deben salir a buscar el sustento para el hogar. El señor Presidente de la República creó el Bono Joaquín Gallegos Lara para ayudar a esas madres que se debaten entre el amor y la necesidad. Hemos entregado ya 14.479 bonos Joaquín Gallegos Lara y estamos capacitando a las cuidadoras en primeros auxilios, rehabilitación, normas de higiene y prevención. Pero todavía hay 3.192 personas con discapacidad severa que deben recibir el Bono y también debemos llegar a 3.000 personas con enfermedades catastróficas y raras y a 1.000 niñas y niños que viven con vih/sida. Ellas, por decisión del señor Presidente, también se acogerán al derecho al Bono Joaquín Gallegos Lara. Por eso la Misión continúa, hasta el final. Hasta que nunca más una persona con discapacidad severa sea abandonada en jaulas, casas de perro o huecos en el suelo.
Hasta el final, la Misión continúa.
Este año emprendimos una tarea ineludible y necesaria como es la prevención. “Con Pie Derecho. La Huella del Futuro” es el nombre del Tamizaje Neonatal. Un examen que se hace al recién nacido para detectar hipotiroidismo congénito, fenilcetonuria, galactosemia e hiperplasia suprarrenal congénita. De diciembre 2011 al día de ayer, 149.643 niñas y niños fueron tamizados.
En 6 meses hemos logrado lo que a otros países, como la hermana Costa Rica, les tomó 10 años. Hemos superado la meta pero es poco todavía, tenemos que llegar a tamizar a los 315.000 niños que nacen anualmente en Ecuador.Por eso la Misión continúa, hasta el final. No descansaremos hasta que todos los recién nacidos sean tamizados y podamos preservar el intelecto de los pequeños ciudadanos del país.
Hasta el final, la Misión continúa.
También emprendimos la Detección Temprana de Discapacidad Auditiva. 705.150 niños fueron diagnosticados y tamizados. En 1.749 casos se les dotó de prótesis auditivas y 1.407 profesionales de salud fueron capacitados para el diagnóstico de deficiencias en esta área. La Misión continúa, hasta el final. Hasta que los 1’100.000 niños de hasta 9 años sean tamizados y tengan un desempeño escolar que no se vea alterado por una deficiencia auditiva.
Hasta el final, la Misión continúa.
Durante este año, abordamos la producción de órtesis y prótesis. No podemos permitir que una calidad de vida sea deplorable sólo por la ausencia de una prótesis. Hemos creado tres talleres con una capacidad productiva de 4.000 prótesis y órtesis al año. Ecuador requiere de 3.600 prótesis. Las fábricas operan en Quito, Loja y Guayaquil, además de igual número de talleres móviles para rehabilitación. La Misión continúa, hasta el final. No descansaremos hasta cuando todas aquellas personas que requieren recuperar una funcionalidad motriz, cuenten con esa necesidad satisfecha, sin excepción. Sin ninguna excepción.
Obviamente, la capacidad productiva de las prótesis alcanza a todos los hermanos con discapacidad. Las fábricas no pueden quedarse quietas. La misión continuará hasta ayudar a países hermanos como Uruguay cuya capacidad de producción de órtesis y prótesis es pequeña.
Hasta el final, la Misión continúa.
Cuando recuperamos una funcionalidad, recuperamos una función en la sociedad. Podemos formar parte activa de una comunidad, de un entorno, de un país. Por ello, en materia de inclusión, hasta julio de este año, 51.465 personas con discapacidad habían sido incluidas en la nómina de empresas privadas.
Todavía deben ser incluidas 18.402 personas con discapacidad que conforman el 4% reglamentario de esas nóminas.
Ecuador tiene que ser inclusivo, tenemos que hacer nuestra la concepción de que más es lo que nos une que lo que nos separa, tener la certeza de que la discapacidad no es un problema sino una circunstancia.
La inclusión es un estilo de vida, una manera de ser. Somos incluyentes o somos excluyentes. No hay término medio, y por ello no nos podemos quedar en el camino. La Misión continúa hasta el final. No descansaremos hasta que las 11.238 empresas cuya nómina supera los 25 empleados hayan integrado en sus labores a personas con dicapacidad.
Porque la discapacidad no es incapacidad sino diversidad, la educación tiene que ser inclusiva. La Misión continúa, hasta el final, hasta cuando todas las escuelas, colegios y universidades de mi país alberguen en sus aulas niños y jóvenes diversos. Hasta que en toda aula exista un intérpete de lengua de señas. Hasta que los niños con discapacidad y sus padres, o los niños sin discapacidad y sus padres, hasta que los supervisores, profesores, autoridades y colectores, descubran que la vida es más bella y productiva, más abundante y creativa cuando convivimos en la armonía que provoca la diversidad.
Hasta el final, la Misión continúa.
En el arte y la cultura sin barreras, el Circo Social Inclusivo ha atendido a 1.100 niños y jóvenes, con sus familias, que se han reinsertado en sus comunidades. Faltan aún 5.500 niños y jóvenes en riesgo de calle que deben ser acogidos en el Circo Social. Por eso la Misión continúa, hasta el final. Hasta que no volvamos a ver niños inseguros en las calles, dando volteretas por una moneda.
Por otro lado, 25.000 niños, niñas y jóvenes con y sin discapacidad han participado de actividades lúdicas en ferias inclusivas que han invadido de risas y destrezas la nación entera. Quedan aún 45.000 niños que no han gozado de estas ferias. Por eso la Misión continúa, hasta el final. Hasta que todos los niños de Ecuador hayan jugado sin barreras, descubriendo que el otro, el diverso, es tan niño como él.
Hasta el final, la Misión continúa.
Y hay varios niños y jóvenes, con y sin discapacidad, cuyo talento musical espera ser descubierto en las orquestas sinfónicas inclusivas que deberán crearse. Por eso la Misión continúa, hasta el final. No descansaremos hasta que todos los pequeños artistas hayan expresado su creatividad en entornos inclusivos.
Hasta el final, la Misión continúa.
Para entender al otro hay que escucharle. Ponerse en su piel y saber qué necesita y cuáles son sus anhelos. Esa es la revolución ciudadana. La pasión por el otro que se ha convertido en la razón de ser de nuestra gestión.
Como prueba de que siempre podemos aprender del otro, en este año nació la Ley Orgánica de las Discapacidades. Nos juntamos todos: personas con discapacidad, autoridades, comunicadores, técnicos, padres de personas con discapacidad, abogados y médicos, asambleístas, científicos, ministros, alcaldes, prefectos… Es una ley necesaria que ya ha sido consensuada entre el Ejecutivo y el Legislativo.
La Misión continúa hasta el final. La Ley Orgánica de las Discapacidades tiene que ser acatada por todos los estamentos de mi país pues establece políticas públicas para los ministerios de varios ramos y los futuros gobiernos.
Una hermana con discapacidad que trabaja en inclusión laboral me decía hace poco: “Lo que queremos no es justicia sino libertad; la libertad de ser diferentes, sin tener que dar explicaciones”.
Hasta el final, la Misión continúa.
Tenemos que continuar. Tenemos que comprender que las personas con discapacidad no quieren caridad, quieren oportunidades.
Estamos contagiando esta esperanza a varios países hermanos. Colombia, Perú, Uruguay, Chile, Guatemala, El Salvador, Panamá y Paraguay que seguro mejorarán nuestra propuesta.
Hasta el final, la Misión continúa. Continúa mientras entendamos que la única incapacidad es la de alma.
Gracias Rafael. Tu apoyo y entrega son y serán determinantes en estos logros. Nunca pusiste reparos burocráticos. Jamás dudaste de que éste era el camino para la equidad y la construcción de un mejor Ecuador.
Gracias compañeros ministros por actuar al unísono.
Un grupo de amigos, de buena voluntad, cómplices de la esperanza, han querido sumarse al homenaje que hoy rindo a mis hermanos con discapacidad, con un video que les pido observar.
Desde el inicio del gobierno, sugerí otro tipo de relación política. Otra forma de debate político, donde se privilegien las ideas, las propuestas de futuro, la imaginación, la creatividad y, por qué no, el buen humor, la tolerancia bien entendida y la amabilidad.
Perdonen que vuelva a insistir en ello.
Los temáticos creemos que todo lo malo o bueno que pasa, tiene que ver con nuestras fijaciones.
Entre miles de defectos, tengo el de ser un optimista insufrible. De aquellos que ven una oportunidad donde otros ven dificultades.
Me refiero a la decisión del Consejo Nacional Electoral de cerrar esta página de las firmas y dar una nueva oportunidad para recolectarlas. Una excelente oportunidad para una tarea que quedó pendiente por los apuros y las incertidumbres. Una oportunidad para movimientos y partidos políticos, de promover su ideario político, sus propuestas y convertir las próximas elecciones en una fiesta democrática.
¿Se puede cambiar el pasado? Claro que sí. No permitiendo que influya en el presente, ni en el futuro.
Por último, estimados señores asambleístas: sinceramente, no los voy a extrañar. En lo político no.
Pero sí celebraré el vernos en esa otra faceta de la vida, en el encuentro afectuoso, en la broma que se disfruta entre dos, en ese café largo, sin preocupaciones y sin tiempo, que los ociosos solemos llamar “desayuno de trabajo”.
Hasta siempre.